Resulta ser que el aumento de la frecuencia de los viajes a
Miami, son resultado del consumismo de los argentinos. Que el Gobierno repudia
por un lado pero facilita con pasajes en cuotas y subsidiados para que se la
vayan a gastar a USA. La “contradictio in res” es notoria y una falencia del
discurso de los muchachos de La Campora que no saben si ir a Miami es un pecado
de lesa imbecilidad, o una necesidad de aggiornamiento de la tecnología de
punta que tan necesaria es para combatir los medios hegemónicos. Ya que son mas
eficaces con las redes sociales que con los medios hegemónicos propios. No me
jodan no me van a explicar que un Motorola Defy puede competir contra un Iphone
5 nuevito flamante. Y no me jodan que una Tablet Apple es mejor que cualquier otra.
Eso si, también alguna notebook de primera línea con toda la ingeniería nueva
ayuda a salir por la calle y llevarse las redes sociales encima.
Esto nos pone a salvo de que suspendan los vuelos a Miami. Yo
no conozco Miami, ni me intereso jamás Estados Unidos, ya que New York es algo diferente de ese país
y no hablo de Wall Street, sino mas bien de Little Italy, o Greenwich Village o
Times Square, el Bronx o Queens.
Pero la cosa es que si siguen jodiendo con las restricciones
a la tarjeta y estas siguen a pesar del 15% no les quedara más remedio que
cancelar los vuelos. ¿O será que si cancelan los vuelos aumentaran lo de otras compañías
aéreas? Es decir de otra manera, si suspenden aumentan el déficit de Aerolíneas
ya bastante hecho pelota.
Por lo tanto, el aumento de los vuelos a Miami no es un
logro de la “clase media argentina consumista” sino una necesidad lógica de
mercadeo para le empresa.
Se pueden poner el discurso en el bolsillo de atrás y a
callarse. Si hay demanda la deben cubrir.
La cantidad de vuelos no suponen millones de personas al
mes, sino unos miles. Donde como Pereyra, hay muchos funcionarios propios.
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