21 julio 2010

MACRI MANTEQUITA LLORON

EL MARAVILLOSO YO GARCANDO
Todos se creen que el cibresex y el acoso sexual venia acomodado en un paquete que hace a la modernidad y a la net de la globalización. Pero hete aquí que antes de que internet llegara a estas tierras en forma masiva y que se acallaran los últimos tiros de la Guerra del Golfo, ya existían otros métodos donde la computadora se conectaba a sitios de encuentros y chat. La necesidad de encontrarse y usar máscaras, no es solo de los chicos, es más bien una parte perversa del ser humano cuya máxima expresión se ven en las máscaras maravillosas del Carnaval de Venecia. Es así que existía un BBS en el ejido porteño que se llamaba Los Pinos y que los que accedían a un modem y un teléfono podían discar el número de Los Pinos y entrar al salón del Chat todo bajo el sistema operativo de DOS ya que Windows 3.1 era todavía un sistema operativo para exquisitos. Ud. Me dirá para que cuento todo esto, mire ya bajo el imperio de la democracia aparecían femmes fatales dedicadas a enganchar a gente en encuentros, por lo general invitaban por el barrio de Belgrano, había varios bares que aún existen, ya sea en forma privada y también en forma colectiva ya que se hacían reuniones de gente del chat. Así que una cohorte de gente pasaba por estas señoritas, quizás de treinta o algún año menos, de buenos modales y espectacular figura, que tenían hábitos caros, un aspecto seductor y que solamente querían regalos. Luego de algunas salidas solía aparecer algún novio, que por lo general maltrataba al malogrado galán, y haya dado o no haya dado su dadiva la cosa empezaba a ponerse espesa ya que por lo general el novio era aspecto pato bica. Las chicas no entregaban nada a cambio. El caso es que seducían especialmente a personas casadas y de buen pasar económico. Cuando los amigos venían y contaban lo que les sucedía, la extorsión, tenía un denominador común era el “HACETE CARGO”, querías una minita, saliste conmigo, no queres que boconee, paga, para lo cual el pato bica ad hoc trataba de convalidar lo dicho. Cuantos perejiles a la violeta cazaron por ese entonces. Cuantos patos bicas eran manito de obra desocupada. Como me vino a la memoria el HECETE CARGO de Cristina y casi me inclino por darle la razón a Macri, eso que no me gusta nada el tipo, pero cuando una mujer como estas le dice que se haga cargo, es como las minas de aquella época, detrás de todo hay trampa. Ahora no lo sé, le juro, sino salgo a botonear al toque. Pero mera intuición, mera intuición.




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