¿Por qué es Alemania un país líder en el terreno de la organización sindical?. La respuesta está en la destrucción de los sindicatos que tuvo lugar antes de la II guerra mundial. Después del rendimiento sin condiciones de Alemania en mayo de 1945, se creó el margen de maniobra -estrecho al principio, pero poco a poco cada vez más amplio- necesario para la reconstrucción completa de unas centrales sindicales independientes de las convicciones religiosas y políticas, de los empleadores y del gobierno y basadas en el principio de una central por sector económico.
Esto contrastaba con lo que ocurría en otros países, en los que las organizaciones de trabajadores basadas en la ideología o en el estatus profesional o corporativo no constituyen en absoluto un fenómeno marginal, hasta el extremo de que en algunos sigue siendo la norma. El movimiento sindical griego, por ejemplo, es todavía el más fragmentado y está formado por más de un centenar de organizaciones distintas. Sólo unas pocas son económicamente independientes y, por tanto, capaces de llevar a cabo una huelga, pues el resto están financiadas por la administración pública o por los empleadores.
Por supuesto, no siempre interesa a los empleadores -ni a los gobiernos- que los sindicatos se hagan más fuertes como resultado de las fusiones. En muchas de las antiguas colonias del Imperio Británico todavía subsiste un "Registro de centrales sindicales" responsable de autorizar sindicatos y de delimitar sus actividades.
Aunque las comparaciones internacionales revelan que en Alemania las fusiones entre centrales están más avanzadas que en ningún otro lugar, se observan tendencias similares en casi todos los países. En Escandinavia, sólo los trabajadores no manuales mantienen todavía varios sindicatos independientes; en cambio, en Italia se ha adoptado en gran medida el modelo alemán de un sindicato por sector. En Francia, por el contrario, todavía se encuentran restos notables de divisiones políticas y partidistas, aunque cada vez más neutralizadas por acuerdos de cooperación.
En el Reino Unido, la Transport and General Workers Union ha evolucionado hasta transformarse en una organización gigantesca con afiliados en todas las ramas de la economía y en el sector de los servicios.
Según un informe de la FITIM de 9 de abril de 2001, dos importantes sindicatos británicos del metal -Amalgamated Engineering and Electrical Union y Manufacturing, Science and Finance Union- se han fusionado. Por el contrario, En Japón y Estados Unidos hay todavía varias grandes centrales sindicales en el sector de las industrias técnicas, por ejemplo. Aunque todas pertenecen a una misma federación (Rengo en Japón, AFL-CIO en Estados Unidos), la fusión entre ellas parece todavía muy remota.
No obstante, y dada la actual tendencia hacia la globalización y el transnacionalismo, cabe esperar que estos elementos "descarriados" del movimiento sindical se vean en un futuro próximo sometidos a presiones económicas suficientes para que no hagan oídos sordos a la llamada de las asociaciones sindicales internacionales en favor de una mayor eficacia y de más fusiones. Sólo entonces podrá el movimiento afirmar que ha dado con una forma de organización capaz de igualar el poder del capital transnacional.
La reconversión por parte de los trabajadores es, por supuesto, sólo la condición estructural necesaria para lograr una representación satisfactoria de sus intereses; una condición necesaria, pero no suficiente por sí sola para la representación sindical eficaz. Debe combinarse con una estrategia política bien asentada científicamente en correspondencia con la nueva situación social y económica y centrada en los antiguos ideales de libertad, igualdad y fraternidad.
- Werner Thoennesen
