24 agosto 2008

PORQUE AUNQUE NOS HAGAN PERDER MILLONES DE DOLARES Y NOS HIPOTEQUEN ESTOS TIPOS NO DAN PARA MAS.



CUANDO UN DISCURSO SE AGOTA: SE AGOTA


La pertenencia a un movimiento nacional es tener conciencia de las corrientes en las provincias, los vínculos y las personas. La vieja militancia siempre hizo pie en la reacia y distante interna del país interior, que suele mirarnos, aun a aquellos que somos de ese interior pero que vivimos en Buenos Aires, como “porteños”. De joven podía ver como había halcones y palomas, y a veces siendo uno halcón o paloma iba a hablar con aquellos que se referían a esos bandos y se daba cuenta uno que eran porque así estaba en los diarios que llegaban tarde a las capitales. Por lo tanto si en Buenos Aires había dos CGTRA en Tucumán había dos CGT, no porque estaban vinculadas a la problemática de la fractura de CGTRA, sino, porque con eso se diferenciaban de sus opositores locales y a su vez no le respondían nada más que a los arquetipos que aparecían en los titulares de los diarios, no a las personas. Por lo tanto, seguir las internas, era un trabajo extra que debíamos hacer los peronistas que militábamos en el movimiento nacional, con la dificultad de quedarnos afuera de entender que era lo que le podía pasar al mismo. Cuando a Pepe Pampurro se le ocurrió sugerir a Kirchner a Duhalde como candidato, ya tenía claro que no votaría por Menem, pero también sellaría mi suerte de antikirchnerista. En esa pragmática del justicialismo total, sabía lo que había hecho Kirchner en Santa Cruz, y lo que más me alertaba era que fuera un viejo militante de la Tendencia y su mujer, una joven tolosana de la facultad en la que vivíamos todo el día, sin que pudiera uno registrarlos, eso era prácticamente imposible. Ahora bien, para los que vivimos en aquella época en La Plata oligarcas, patriotas o burgueses, no tener familiares o amigos desaparecidos solo hay que ser un capullo, como para que la suerte no halla golpeado tu puerta. Por lo tanto, los que estuvimos en La Plata hasta después de 1976 y aun los que nos fuimos de La Plata, por íntimas convicciones, no necesariamente teníamos cabida en el exilio interior. No había lugar para ello, salvo para los perejiles. Yo fui un perejil, voluntario, lo cual asumo y no me quejo. Dejo constancia aquí, por todos aquellos muertos que aun no tienen su reconocimiento todavía y cuya sangre fue dada para que el país fuera mejor, no para que mi hijos hoy vivan en Europa y que hicieron invariable mi decisión, al ver el tamaño del enemigo que se enfrentaba, que tenía cara de compañero de Facultad y dinero del exterior, de los robos o secuestros extorsivos. Por lo que ser antikirchneristas fue una voluntad de estilo, no se podía ser un sobreviviente y prospero con una provincia sin ser un déspota. Desde el comienzo nadie quiso escuchar a los santacruceños, solo escuchaban las maravillas de los números como los que hoy nos tira y nos avergüenzan. No hacía falta darse cuenta que la mujer que en diputados o en senadores desde una imagen femenina planteaba un discurso asexuado, era algo incompatible con la definición del arte de la política, (el que quiera hacer planteos de género que los haga, pero si lee bien estoy haciendo un elogio del estilo de la mujer en la política, no de la masculinización de la mujer para hacer política). Lo que vino después es parte de la historia reciente. Por dos años use este blog para denunciar la falacia, la mentira, la hipocresía, el discurso progresista como despojo al humilde, el robo de la felicidad del pueblo como verdadera arrogancia gorila y revolucionaria del 55 del Gloster Meteor Néstor que bombardea Plaza de Mayo todos los días como en ese entonces al Gral. Perón. Hoy estoy agotado de su necedad y estupidez, hoy cuando ya hay muchos que se alzan contra él y muchas voces dicen lo que hay que decir y no hay que decir, ninguno tiene bolas para construir alternativas políticas. Todavía billetera mata galán, lo más terrible de todos, que la billetera es el pueblo argentino. Cuando el galán se retire porque no pueda ganarle al dinero de la billetera el pueblo argentino, no tendrá más nada, ni un centavo, pero Néstor el déspota, vivirá tranquilo porque en su psicopatía habrá logrado su objetivo.

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