14 octubre 2013

EL ABC DE ESPAÑA

GENTE
La caída de Cristina K,
 el secreto mejor 
guardado


CARMEN DE CARLOS / CORRESPONSAL EN BUENOS AIRES
Día 13/10/2013 - 18.22h

¿Fue patinando o en la escalerilla del 
avión presidencial? ¿Cuál es el verdadero
 alcance de la enfermedad? El misterio 
en torno a su salud inquieta a los argentinos
La caída de Cristina K, el secreto mejor guardado
REUTERS
Cristina Kirchner en el mes de septiembre
 en Buenos Aires, poco antes de su caída
Lo dijo sabiendo lo que decía: «Sólo confío en mis hijos».
 La presidenta de Argentina tiene dos, Máximo y Florencia.
 Se siente segura con ellos. Sabe que lo que diga
 -al menos en público- nunca será utilizado en su contra. 
Tiene la certeza de que no serán ellos los que filtren una
 fotografía suya -como la que fue portada en la prensa 
el lunes- sin una gota de maquillaje. Tampoco los que 
cuenten las intimidades del hogar o faciliten detalles 
de cómo fue el golpe que sufrió en la cabeza y
 desencadenó el dichoso hematoma (colección 
subdural crónica) que la obligó el martes a pasar
 por quirófano y la tiene de brazos cruzados en una
 cama del Hospital Universitario Fundación Favaloro.
 Cristina Fernández de Kirchner está convencida 
de que los secretos que saben sus hijos están bien 
guardados, y no se equivoca.
El último enigma que despierta más interés en
 la sociedad argentina y en la prensa es el origen
 del dichoso golpe en la cabeza. La falta de información
 oficial sobre el mismo ha provocado un caudal de
 elucubraciones. Los medios de comunicación, 
citando diferentes fuentes, apuntaron que la presidenta 
se cayó de la escalerilla del avión cuando iba cargada
 con regalos para su único nieto, Néstor Ivan,
 hijo de Máximo y de Rocío García, la odontóloga
 que ha logrado hacerla abuela. Otros optaron por
 invertir la secuencia y aseguran que primero se produjo
 un desmayo y, después, la caída. Esta teoría no suena
 descabellada, ya que la viuda de Néstor Kirchner, 
desde que ganó en 2007 las elecciones que la colocaron,
 por votos propios, en la Casa Rosada, ha sufrido
 cinco lipotimias oficialmente confirmadas.
La teoría de los patines

En el abanico de teorías que circulan en las redacciones
 hay una que destaca por lo insólita: se cayó mientras 
patinaba en «roller», aseguran. La imagen de la jefa del 
Estado, de 60 años, deslizándose sobre ruedas, resulta
 algo inverosímil, pero no son pocos los episodios en su
 vida que cuestan trabajo creer. Sus declaraciones
 recomendando comer «cerdito» para mejorar la 
actividad sexual y ponerse a sí misma y a su difunto
 marido, Néstor Kirchner, como ejemplo, son un
 botón de muestra de otras menos cómicas.
Los patinazos de la Presidenta -sin «roller»-
 son tantos que hasta se han abierto blogs 
con las «cristifrases» y «cristinadas».
 Los humoristas argentinos se hacen un festín 
con las salidas de tono de Cristina Fernández 
-hasta tiene una imitadora- pero, tras descubrirse 
que padecía una «colección subdural crónica», 
las bromas han dejado paso a otro tipo de análisis
 y especulaciones. Carlos Pagni, columnista 
estrella del diario «La Nación», publicó que ya en el 
año 2011 el neurocirujano Armando Basso le detectó
 una lesión leve «en el lóbulo frontal, conocida como
 síndrome de Moria, cuya principal manifestación
 es la desinhibición», una forma diplomática de
 describir una enfermedad muy parecida a la
 que sufren los pacientes bipolares. Tiempo antes, 
la revista «Noticias» difundió declaraciones de un
 especialista que aseguraba que Cristina Fernández 
estaba siendo tratada por su condición de bipolar
La misma editorial advirtió que este mal lo padece,
 de forma pronunciada, su hermana Gisselle (58 años)
 dos años menor que ella y médico de profesión.
 «Los problemas psiquiátricos -publicaba- sumados
 a una enfermedad hematológica, la llevaron a pedir licencia»
 hace cuatro años después permanecer trabajando
 durante 26 en el Hospital Rossi de La Plata, capital de la
 provincia de Buenos Aires.
Según ha informado «La Nación», a Giselle se le ha impedido
 el paso a la habitación donde su hermana se recupera
 a causa de sus continuas discusiones con los médicos.
 El mismo diario, además, cuenta que la presidenta está
 «nerviosa por la presencia de su hermana en la Fundación
 Favaloro». Quienes sí permanecen junto a Cristina Fernández
 son Máximo y Florencia (aunque ésta sufre mucho en los 
hospitales y procura estar lo justo) y Ofelia Wilhem, su madre.
Un paciente molesto
La presidenta y su núcleo íntimo ocupan las habitaciones
 601 y 602, ambas especialmente acondicionadas como
 Unidad de Cuidados Intensivos. Fuentes próximas al
 centro confiaron que la Presidenta dispone de televisión
 y fue así como descubrió que su peor enemigo en la prensa, 
el periodista Jorge Lanata, azote del Gobierno por los escándalos 
de corrupción, estuvo a un paso de ser intervenido en la misma 
clínica. Lanata -que además es diabético- acudió a la 
Fundación Favaloro por una insuficiencia renal pero,
 después de recibir atención médica de urgencia, fue derivado
 por falta de camas al Hospital Británico. No hay confirmación 
si la noticia interrumpió la serenidad recomendada a
 la paciente Presidenta o el pulso sufrió alguna variación.
Lo que sí se sabe es que la arritmia que padece sigue 
preocupando a los médicos. Su alcance y características 
es otro misterio sin descifrar. De nuevo, el ocultismo sirve 
en bandeja diferentes teorías. Una fuente próxima al 
sanatorio asegura que el hormigueo en el brazo
 izquierdo y la pérdida temporal de tensión 
muscular, presunto detonante para acelerar la
 intervención junto con nuevos dolores de cabeza,
 en rigor estaban más relacionados con el tema de
 una arritmia que podría estar provocada por una 
obstrucción arterial. Ironías del destino, si esta 
información se confirmara, la Presidenta sufriría
 el mismo mal del que fue operado su difunto marido.
 Pero ahora, esto es un misterio.